La exposición Hoy es un buen día para hablar de Derechos Digitales, en el Espacio Fundación Telefónica, es una experiencia gratuita que revela todo lo que ocurre detrás de cada clic: desde el valor real de tus datos hasta cómo los algoritmos influyen en tu vida diaria.
¿Aceptas cookies sin leer? ¿Usas la misma contraseña para todo? ¿Das like casi sin mirar?
No eres el único. Vivimos hiperconectados y muchas veces actuamos en piloto automático, pero cada acción deja huella.
Esta exposición es una experiencia que te hace cuestionar cómo vives en internet con instalaciones inmersivas, datos impactantes, con mucho humor y ejemplos reales que te harán pensar.
Basada en la Carta de Derechos Digitales (2021), esta exposición recorre siete derechos fundamentales que también aplican a nuestra vida online. La muestra, impulsada por el Observatorio de Derechos Digitales y comisariada por Fundación Telefónica España junto al colectivo Domestic Data Streamers, propone una reflexión y debate acerca de un uso seguro, responsable, crítico y creativo de la tecnología, una iniciativa que busca concienciar sobre los retos y oportunidades del mundo digital.
Una exposición que te lanza directo a la “infoxicación”
El recorrido empieza con una instalación que rodea al visitante con estadísticas en tiempo real que se actualizan constantemente: desde datos cotidianos como cuántos bocadillos de calamares se comen hoy en Madrid, datos crudos sobre explotación laboral, hasta información geopolítica.
El efecto es claro: mostrar cómo la avalancha de información puede acabar anestesiándonos.
La idea no es nueva. Ya en los años 70 se advertía del peligro de “divertirse hasta morir” en una sociedad saturada de entretenimiento y datos. Hoy, ese concepto cobra más sentido que nunca.
La pregunta es inevitable: ¿estamos realmente informados o solo sobreestimulados?
1. Libertad de expresión… ¿sin límites?
Internet ha democratizado la voz pública, permitiendo que personas y comunidades antes invisibilizadas puedan expresarse. Pero también ha abierto la puerta a discursos de odio.
Una de las piezas más impactantes convierte los insultos publicados en X en golpes de martillo constantes.
El sonido no se detiene, igual que el hate online. Bajo el anonimato o seudónimos, decimos cosas que jamás diríamos cara a cara.
El dilema es claro: ¿Dónde termina la libertad de expresión y empieza el respeto?

2. Privacidad: si no pagas por el producto, el producto eres tú
Tus datos valen oro. No tanto de forma individual, sino cuando se analizan millones de comportamientos para detectar patrones.
Entre las obras destaca la historia de un artista investigado por error como sospechoso de terrorismo. Su respuesta fue radical: publicar cada detalle de su vida para evidenciar el nivel de vigilancia al que estamos expuestos.
También verás la obra de Paolo Cirio que muestra una porción de 4 millones de contraseñas filtradas, recordándonos que nuestra seguridad es, a veces, un espejismo. Una metáfora perfecta del falso sentimiento de seguridad digital.
Consejo rápido que te llevarás de la expo: cambia tus contraseñas.

3. Identidad digital: ¿eres tú… o tu algoritmo?
Las redes nos permiten reinventarnos, pero los algoritmos tienden a simplificar quiénes somos.
Algunas instalaciones muestran cómo la tecnología nos clasifica en categorías rígidas (edad, género, comportamiento) ignorando la complejidad humana.
Aquí aparece un tema fascinante (y algo inquietante): los neuroderechos.
Las nuevas tecnologías ya pueden interpretar señales cerebrales básicas. ¿Hasta dónde llegarán?

4. El derecho a saber quién decide por ti
Cada vez más decisiones importantes están mediadas por algoritmos: diagnósticos médicos, procesos laborales e incluso veredictos judiciales en algunos países.
¿Son neutrales? No siempre.
Varias obras revelan los sesgos algorítmicos, muchas veces heredados de prejuicios sociales.
A través de una “terapia grupal de algoritmos” de la artista Theresa Reiwer, entenderás que los sistemas heredan nuestros prejuicios de raza y género.
Por eso, exigir transparencia es uno de los grandes retos digitales.
Tenemos derecho a una explicación humana detrás de cada decisión importante.

5. ¿Existe el botón de “reiniciar” tu vida online?
¿Qué pasa con tus datos cuando mueres? ¿Y con los errores de tu pasado?
El derecho al olvido nació tras un caso real en España, cuando un ciudadano logró que Google dejara de mostrar antiguas deudas ya saldadas.
La muestra aborda la herencia digital y la importancia de decidir qué rastro queremos dejar (y cuál queremos borrar) para siempre.
La exposición también explora la herencia digital y presenta proyectos emocionantes como el Synthetic Memories que reconstruyen recuerdos perdidos mediante inteligencia artificial. Desde inmigrantes que huyeron sin una sola foto hasta personas con Alzheimer.
Es el ejemplo perfecto de cómo la tecnología, cuando ensalza lo humano, hace magia.
Aquí la tecnología no asusta: emociona.
6. El trabajo invisible detrás de internet
Aunque parezca que todo está automatizado, hay personas que pasan horas revisando contenidos extremadamente duros para mantener limpias las redes.
Una instalación reproduce testimonios reales de moderadores de contenido. Es, probablemente, una de las salas más perturbadoras. También se analiza la llamada economía de la atención:
Las plataformas están diseñadas para que no te vayas.
Likes, notificaciones, etiquetas… nada es casual. Tu atención es el negocio.

7. Internet también consume (y mucho)
¿Sabías que tu bandeja de entrada llena de correos sin leer consume energía real? La nube no es etérea: requiere enormes centros de datos masivos que necesitan agua y electricidad.
La expo nos reta a practicar la higiene digital: borrar basura electrónica y entender que nuestra comodidad inmediata (tenerlo todo rápido y siempre) tiene un coste energético brutal.
Uno de los proyectos plantea una pregunta provocadora:
¿Aceptarías un internet más lento si fuera más sostenible? Puede que nunca te lo hubieras planteado hasta ahora.
Derechos… pero también deberes digitales
El recorrido termina recordándonos algo fundamental: no solo tenemos derechos, también responsabilidades.
Algunas ideas que probablemente te harán replantearte hábitos:
- No compartir información sin verificar
- Practicar la “higiene digital” y borrar archivos innecesarios
- Ser respetuoso en redes
Es importante entender el impacto colectivo de nuestras acciones. Porque internet no es un ente abstracto. Lo construimos entre todos.
Una exposición participativa (tu opinión cuenta)
Durante la visita podrás responder dilemas mediante códigos QR. Todas esas respuestas forman un poema colectivo en tiempo real sobre el futuro digital que queremos. Una especie de manifiesto ciudadano.

Hoy es un buen día para hablar de Derechos Digitales
Lugar: Espacio Fundación Telefónica – Calle Fuencarral 3 Planta: 4ª.
Entrada: Gratis sin reserva.
Disponible hasta: 3 de mayo de 2026.
Horario:
- Martes a viernes: 10:00 – 20:00 h.
- Sábado, domingo y festivos: 11:00 – 20:00 h.
Visitas comentadas: Para particulares.
- Martes a las 12:00 y 17:00 h.
- Domingos a las 12:00 h.
Por qué deberías ir
- No necesitas ser un experto en tecnología para disfrutarla. Al contrario: está pensada para cualquier persona que use internet (es decir, todos).
- Sales con la sensación de haber aprendido algo importante… sin darte cuenta.
- En una ciudad llena de planes, este es de los que realmente te hacen pensar.
Porque la gran pregunta no es qué hace internet con nosotros.
La pregunta es: ¿Qué internet queremos construir?
Y recuerda: hoy, sin duda, es un buen día para hablar de Derechos Digitales .
Artículo en colaboración con Fundación Telefónica
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